El sistema sensorial de los gatos detecta la radiación de rayos X con el bulbo olfativo, en lugar de los ojos.

“En 1965, un equipo de biólogos del Hospital de la Administración de Veteranos en Long Beach, California, realizó experimentos que parecían demostrar que los gatos podían detectar rayos X. En experimentos de acondicionamiento, los gatos reaccionaron a exposiciones de cinco segundos de radiación de rayos X para evitar un leve rechazo. Al intentar identificar la región del cuerpo responsable de esta notable hazaña, los investigadores encontraron que el bulbo olfativo detrás de los conductos nasales y orales era la región que más respondía, en lugar de los ojos”. (Shuker 2001: 21)

Última actualización 21 de septiembre de 2017