Las escamas de la piel del tiburón pueden influir en la adhesión de los microorganismos incrustantes a través de la forma y la topografía de la superficie.

El océano está lleno de microorganismos flotantes que buscan una superficie para recolectar y crecer. Los objetos sumergidos en agua pueden quedar cubiertos por películas no deseadas de bacterias u organismos más grandes, como algas y percebes. Esto se conoce como bioincrustación. La bioincrustación puede tener un impacto negativo en la salud y el rendimiento de un organismo, y muchos organismos marinos tienen mecanismos para resistir la bioincrustación. Los tiburones han llamado la atención de los científicos durante mucho tiempo porque, a diferencia de otros grandes animales marinos, rara vez parecen sufrir bioincrustaciones.

La bioincrustación comienza cuando los microorganismos hacen una transición entre su forma de flotación libre y su estilo de vida fijo y estacionario. Llamado apego inicial, estos organismos se adhieren a la superficie a través de fuerzas débiles y reversibles. La unión inicial da paso a una unión irreversible cuando estos organismos se unen químicamente a la superficie secretando una sustancia adhesiva. Lo mejor es evitar el apego irreversible impidiendo el asentamiento inicial en primer lugar.

La piel de tiburón está formada por escamas microscópicas de forma triangular y generalmente de 200 a 500 μm de largo, con finas crestas regularmente espaciadas (30 a 100 μm) alineadas a lo largo del eje del cuerpo. Estudios previos han demostrado que las escamas pueden alterar el flujo de agua más cercano a la piel y potencialmente reducir la resistencia al cuerpo (más información aquí). El mismo mecanismo podría ayudar a prevenir la bioincrustación, ya que el agua que fluye rápidamente cerca de la superficie de la piel reduciría el tiempo que los microorganismos tienen para asentarse en la superficie y ayudaría a eliminar cualquiera que se asiente. Otra hipótesis es que la forma microscópica de la escama de tiburón y la topografía de la superficie impiden el asentamiento de microorganismos. Esta idea aún no se ha probado experimentalmente en piel de tiburón real, pero se basa en estudios de réplicas de piel de tiburón y modelos simples que muestran que ciertos microorganismos prefieren colonizar anchos y profundidades de surcos particulares. Se necesita más investigación experimental para determinar exactamente cómo las escamas de tiburón influyen en la unión de microorganismos.

Aunque estos mecanismos aún se están examinando en el propio organismo, los dentículos dérmicos de tiburón han inspirado un exitoso producto comercial antiincrustante llamado Sharklet AF™. Inspirándose en las microranuras de cada dentículo, los estudios demuestran que esta solución antiincrustante es eficaz para impedir el asentamiento de algas, percebes y bacterias (más información aquí).

Última actualización 3 de septiembre de 2019