Las hojas de algas marinas cambian de forma y orientación para permitirles moverse en lugar de resistir las fuertes corrientes de agua.

Introducción

Las algas marinas, o macroalgas, a menudo existen en o cerca de la zona intermareal de los océanos, donde están sujetas a fuerzas muy grandes de las corrientes de marea y tormenta que fluyen rápidamente. A diferencia de otros ocupantes de las zonas intermareales, las macroalgas están adheridas al fondo del océano y no pueden moverse para refugiarse. Al mismo tiempo, dependen de la energía del sol para sobrevivir, por lo que necesitan maximizar su superficie. Esta gran área frondosa deja las algas marinas en alto riesgo de daño.

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Las algas marinas, o macroalgas, a menudo existen en o cerca de la zona intermareal de los océanos, donde están sujetas a fuerzas muy grandes de las corrientes de marea y tormenta que fluyen rápidamente.

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Las algas calcificadas tienen articulaciones que les permiten doblarse con el flujo del agua.

Seaweed bending with the water current
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Cuando se exponen a fuertes corrientes, las macroalgas se doblan más cerca del fondo del océano.

La estrategia

Las macroalgas intermareales resuelven este problema cambiando de forma. Cuando las corrientes son suaves, proyectan una gran superficie en el agua, flotando suavemente en las olas y recolectando energía del sol. Sin embargo, cuando se exponen a fuertes corrientes, las macroalgas se doblan cerca del suelo y sus frondas son barridas en una configuración estrecha que no sobresale en la corriente. Como un ciclista inclinado sobre el manillar, esta forma más hidrodinámica reduce la interacción con el agua, reduciendo el estrés en el organismo y evitando daños y fracturas.

Las posibilidades

Al igual que con las algas, demasiada rigidez en un material puede provocar fracturas o fallas ante la tensión. El diseño de materiales que pueden flexionarse tiene muchas aplicaciones, incluidos edificios, puentes, alas de aviones e incluso bioimplantes. La capacidad de doblarse y cambiar de forma algún día podría resultar en materiales inteligentes que se adapten a los caprichos de la naturaleza, cambiando las propiedades para volverse más aerodinámicos durante los fuertes vientos o volviéndose más flexibles durante los terremotos.

Última actualización 23 de julio de 2019