Los sentidos olfativos de las aves marinas les ayudan a localizar presas mediante la detección de sulfuro de dimetilo liberado por el fitoplancton.

In ecosistemas, el fitoplancton contiene altas concentraciones de DMSP (dimetilsulfoniopropionato), un osmolito que ayuda a las algas marinas a regular su entorno osmótico interno y también puede servir como crioprotector. Cuando el zooplancton, como los crustáceos, comen fitoplancton, el DMSP se libera en el agua, donde se convierte en DMS (sulfuro de dimetilo) y ácido acrílico. Luego, el DMS viaja a la superficie del agua y se libera a la atmósfera, donde emite un olor distintivo que atrae a varias aves marinas procellariiformes, incluidos albatros, petreles y pardelas, que se alimentan de crustáceos. Esto establece una relación mutuamente beneficiosa en la que el fitoplancton libera DMS, que las aves marinas utilizan como señal para encontrar y comer presas, lo que reduce la presión de pastoreo sobre el fitoplancton. Esta relación sugiere que el DMS sirve como un infoquímico "clave" en las interacciones tróficas marinas.

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En este mutualismo tritrófico, los crustáceos pastan el fitoplancton, lo que cataliza una reacción enzimática que convierte el DMSP en DMS y ácido acrílico. El DMS, a su vez, atrae aves marinas procellariiformes que se alimentan de consumidores primarios (crustáceos), lo que reduce la presión de pastoreo sobre el fitoplancton. Una vez atraídos, los procellariiformes pueden beneficiar al fitoplancton al agregar nutrientes limitantes a través de la excreción.

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El petrel de mentón blanco vuela bajo sobre la superficie del océano, utilizando DMS para localizar presas.

Última actualización 11 de abril de 2018