El sistema olfativo de los mosquitos palúdicos detecta el dióxido de carbono de los huéspedes potenciales a través de un apéndice bucal sensorial, llamado palpo maxilar.

“Insectos que se alimentan de sangre, incluido el mosquito de la malaria Anopheles gambiae, utilizan sistemas olfativos altamente especializados y sensibles para localizar a sus huéspedes. Esto se logra mediante la detección y el seguimiento de columnas de emisiones de huéspedes volátiles, que incluyen dióxido de carbono (CO2). CO2 es percibido por una población de neuronas sensoriales olfativas en los palpos maxilares de los mosquitos y en las antenas de la mosca de la fruta más tratable genéticamente, Drosophila melanogaster.” (Jones et al. 2007: 86)

Última actualización 18 de agosto de 2016