Las estructuras cuticulares en la superficie de la probóscide de una mariposa forman una espiral sellada contra la cabeza del insecto al entrelazarse en varias direcciones.

La estructura tubular de alimentación (es decir, la probóscide) de una mariposa permanece fuertemente enrollada contra la cabeza del insecto cuando no se está alimentando. La probóscide está formada por dos estructuras tubulares largas conocidas como galea. La bobina puede permanecer desplegada a través de las estructuras entrelazadas ubicadas en los lados dorsal y ventral de los tubos de galea. Estas estructuras en forma de escamas, denominadas legulae, varían en tamaño y orientación direccional para que se superpongan y encajen estrechamente (de la misma manera que las piezas de un rompecabezas se unen). Este entrelazamiento de estructuras crea un cilindro sellado que no se ve afectado por el vuelo u otros movimientos. Estas estructuras son exclusivas de los insectos y ayudan a conservar energía al permitir que los insectos no usen tensión ni esfuerzo muscular para mantener la probóscide enrollada (anteriormente se pensaba que los insectos tenían que usar sus músculos galeales para sostener la probóscide en forma enrollada).

Última actualización 17 de septiembre de 2018